Preparar matcha lleva menos de dos minutos. Lo complicado no es la técnica, sino repetirla todas las mañanas hasta que deja de ser una receta y se convierte en el hábito saludable que necesitabas para recargar las pilas de energía natural.
Antes de los pasos conviene entender qué tienes en el cuenco, porque explica casi todo lo que viene después. El matcha es hoja entera de té verde, cultivada a la sombra durante las últimas semanas antes de la cosecha y molida en piedra hasta convertirse en polvo. Esa es la diferencia con el té de toda la vida: aquí no infusionas la hoja y la tiras, te la tomas entera. Por eso el té matcha de calidad se nota tanto, y por eso el color lo delata antes incluso de probarlo.
Lo que necesitas para preparar té matcha
No hace falta un equipo completo para empezar, aunque cada pieza de la ceremonia japonesa existe por un motivo concreto.
- Un tamizador, para comenzar con el paso que más gente se salta, y uno de los que marcan la diferencia.
- El chashaku, la cucharilla tradicional de bambú, te da la medida exacta sin sacar la báscula.
- El chawan, el cuenco ancho hecho a mano, tiene esa forma precisamente para que el batidor pueda moverse con libertad.
- Y el chasen, el batidor de bambú, deshace el polvo con sus varillas finas de una forma que ningún tenedor ni varilla metálica consigue igualar.
Los cinco pasos
Empieza midiendo. Un gramo por taza es la cantidad que toma a diario la mayoría de la gente. Si llevas tiempo con ello y buscas algo más intenso, sube a gramo y medio o a dos.
Después, tamiza. Pasa el polvo por el colador directamente sobre el cuenco y, si quedan grumos retenidos, presiónalos con la cucharilla hasta que caigan. Parece un paso prescindible y no lo es en absoluto: sin tamizar no hay espuma, y los grumos que no deshaces ahora acaban en el fondo de la taza.
Llega otra de las partes más importantes de la preparación: el agua y su temperatura correcta. Pues es sencillo, siempre entre setenta y ochenta grados, nunca hirviendo. Si tu hervidor no controla la temperatura, basta con dejar el agua reposar un par de minutos fuera del fuego antes de verterla. Empieza con un chorro corto, el justo para deshacer el polvo y formar una pasta, y añade el resto cuando ya no queden restos secos.
Entonces bate, con el chasen y en zigzag. Movimientos rápidos, hechos de muñeca, sin dibujar círculos y sin apretar contra el fondo. Quince o veinte segundos serán suficientes para que la superficie se cubra de una espuma fina y uniforme, y te darás cuenta de que ya lo tendrás listo.
Solo queda bebértelo para disfrutar del sabor y de todos sus beneficios.
Si lo tuyo es el matcha latte, toma nota
La versión con leche funciona igual de bien y es la puerta de entrada de la mayoría de la gente. Deshaz uno o dos gramos con un poco de agua caliente, exactamente igual que antes, y vierte encima doscientos mililitros de leche o de bebida vegetal, lo que más te guste. Y si prefieres una versión más fresquita, échale un par de hielos y disfruta del mejor matcha es su versión más refrescante.
Si prefieres tenerlo todo resuelto en un solo bote, nuestros lattes en polvo ya vienen listos para mezclar con la leche que uses a diario, y son también la forma más cómoda de ir cambiando de sabor sin montar la ceremonia entera cada mañana.
El error más habitual al preparar té matcha
Agua hirviendo, casi siempre. Quema la hoja y saca todo el amargor de golpe, y luego se culpa al matcha de un problema que estaba en el hervidor. Si el tuyo te amarga, baja la temperatura antes de plantearte cambiar de producto: en la mayoría de los casos el sabor se corrige solo con eso.
Cuándo se recomienda tomar té matcha
La mayoría de la gente toma una o dos tazas al día, por la mañana o a primera hora de la tarde. Eso sí, si te acuestas muy pronto mejor no pasar de media tarde, porque el matcha lleva cafeína, y si no la toleras puede que te cueste un poco dormir.
Y luego está la parte aburrida, que casualmente es la que funciona: importa mucho más la constancia que la cantidad. Una taza todos los días hace más que tres el lunes y ninguna el resto de la semana.
Los japoneses tienen una palabra para lo que se busca en ese rato, zanshin, que podría traducirse como presencia total: una alerta serena, sin tensión y sin dispersión. No se consigue en una taza, ni en la primera semana. Se consigue con una rutina que puedes empezar hoy mismo.



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David Bernardo
CEO de Matchaflix
David es el fundador y CEO de Matchaflix, una empresa nacida de su pasión por el té matcha y un estilo de vida saludable. Con una amplia experiencia en el mundo empresarial, David ha llevado a Matchaflix a convertirse en una referencia en productos de matcha de alta calidad. Siempre buscando innovar, ahora comparte su conocimiento sobre este maravilloso té en el blog, donde encontrarás recetas, consejos y curiosidades para disfrutar al máximo del matcha.