El té matcha ha pasado de ser un ingrediente casi exclusivo de la cultura japonesa a convertirse en un básico en muchas cocinas y cafeterías de todo el mundo. Si lo consumes con frecuencia, sabrás que no todo el matcha es igual. El color, el sabor, la textura y el uso que le damos dependen mucho de la calidad del mismo. Por eso es habitual encontrarse con diferentes tipos de matcha en el mercado. Algunos están pensados para beberse solos o con tu leche favorita, otros funcionan mejor en recetas y también existen versiones intermedias que combinan buena calidad y versatilidad.
Entender estas diferencias siempre te ayudará a elegir mejor lo que estás buscando. No se trata solo de comprar matcha, sino de saber qué estás tomando y para qué está pensado. En esta guía vas a ver cómo se clasifican los grados té matcha, cuáles son los más habituales y qué tipo encaja mejor contigo.
¿Cuántos tipos de matcha hay?
Si empiezas a buscar información sobre matcha, verás que aparecen muchos nombres distintos, como ceremonial, premium, culinario, etc.... Esto puede generar cierta confusión. En realidad, la mayoría de clasificaciones se agrupan en tres grandes categorías.
Estos tres tipos de matcha se diferencian principalmente por la calidad de la hoja utilizada, el momento de la cosecha y el proceso de molienda.
Matcha ceremonial
El matcha ceremonial es el grado más alto dentro del té matcha. Se elabora con las hojas más jóvenes de la planta de té, cultivadas a la sombra durante varias semanas antes de la cosecha. Este método aumenta el contenido de clorofila y aminoácidos, especialmente de la L-teanina, lo que se traduce en un sabor más suave.
Su color suele ser verde muy intenso y brillante. Al prepararlo correctamente, la textura es fina y la espuma se forma con facilidad.
Este tipo de matcha se usa tradicionalmente en la ceremonia del té japonesa y está pensado para tomarlo solo, mezclado únicamente con agua caliente.
Tiene un sabor bastante particular (en el buen sentido de la palabra), en el que se notan las notas vegetales, un ligero toque dulce y un amargor muy suave.
Matcha premium
El matcha premium se sitúa justo por debajo del ceremonial en términos de calidad, aunque sigue siendo un producto de alto nivel. También procede de hojas cultivadas a la sombra, pero normalmente se utilizan hojas ligeramente más maduras o cosechas posteriores.
Esto hace que el sabor sea más intenso y con un toque vegetal más marcado. Aún así, sigue siendo una opción agradable para tomar solo, aunque muchas personas lo prefieren como matcha latte.
Su color continúa siendo verde brillante, aunque puede ser algo menos luminoso que el ceremonial. Si buscas un equilibrio entre calidad y versatilidad, este grado suele ser la elección más acertada.
Matcha culinario
El matcha culinario está pensado específicamente para cocinar. Se elabora con hojas más maduras de la planta, lo que da como resultado un sabor más fuerte y un amargor más pronunciado.
Este tipo de matcha funciona muy bien cuando se mezcla con otros ingredientes. Por ejemplo, en repostería, batidos, helados o masas de bizcocho.
Su color suele ser un verde más oscuro o ligeramente apagado en comparación con los otros grados. Esto no significa que sea un matcha de baja calidad, sino que está diseñado para un uso distinto.
Ahora la gran pregunta, ¿qué tipo de matcha es mejor?
Elegir entre los distintos tipos de matcha depende sobre todo de cómo vayas a tomarlo.
Si buscas la máxima calidad para prepararlo solo con agua, el matcha ceremonial suele ser la mejor opción por su sabor más suave, y la preferida de la mayoría de personas amantes del té matcha.
Si prefieres tomarlo con leche y más a diario, como por ejemplo a la hora de desayunar, el matcha premium suele funcionar muy bien.
En cambio, si lo vas a incluir en tus recetas, el matcha culinario es lo que estás buscando, ya que tiene un sabor más intenso y aguanta mejor al mezclarse con otros ingredientes.
Más que intentar buscar el mejor matcha, lo que de verdad importa es que encaje con la forma y el momento en que lo consumes. Por eso, antes de fijarte solo en la etiqueta o en el precio, debes tener claro cómo lo vas a tomar.






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