El té matcha lleva años colándose en cafeterías, en cuentas de Instagram y en cocinas de medio mundo, y no es por casualidad. Ese polvito verde con pinta de ingrediente de poción mágica tiene un puñado de características que lo han convertido en una de las bebidas favoritas de los que cuidan lo que se meten en el cuerpo.

¿Qué beneficios tiene el té matcha?
Antes de meternos en harina, repasemos por qué este té tiene tantos fans. La primera baza del matcha está en su concentración de antioxidantes, sobre todo unos compuestos llamados catequinas, entre los que destaca el famoso EGCG. Estos antioxidantes ayudan a combatir el daño celular que provocan los radicales libres, esos elementos pesados que aceleran el envejecimiento y se asocian con un montón de enfermedades. Como el matcha se hace moliendo la hoja entera del té verde y no infusionando, la dosis de estos compuestos es bastante más generosa que la de una taza de té verde normal.
Otra de las propiedades del té matcha que más se valora es su efecto sobre la concentración y la energía. Aquí entran en juego dos sustancias que trabajan en pareja: la cafeína, que te activa, y la L-teanina, un aminoácido que te relaja sin dormirte. La combinación es bastante singular, porque te da chispa sin ponerte nervioso, ese estado que muchos describen como "alerta calmada".
A esto se suma su papel en el metabolismo. El matcha está considerado un buen apoyo para quien busca cuidar su peso porque puede ayudar a acelerar la quema de grasas, especialmente si se combina con ejercicio. Tampoco hace milagros, que conste, pero como complemento dentro de una rutina saludable, suma.
¿Cuándo es recomendable tomar té de matcha?
El mejor momento para disfrutarlo es por la mañana o a primera hora de la tarde:
Por la mañana
Muchísima gente lo usa para sustituir el café del desayuno y suele coincidir en que la energía que da el matcha es más estable, sin esos picos y bajones tan típicos del café.
Por la tarde
También funciona muy bien antes de un entreno, de una sesión de estudio intensa o de cualquier momento en el que necesites concentración durante un buen rato. El binomio cafeína-L-teanina te ayuda a mantener el foco sin que la cabeza se te vaya a mil sitios distintos. Como hábito, una o dos tazas al día es una cantidad razonable y suficiente para aprovechar lo bueno sin pasarte de frenada.
En ayunas
Lo que sí conviene mencionar, porque mucha gente nos pregunta, es el tema del matcha en ayunas. Tomarlo nada más despertarte, con el estómago vacío, puede ser una buena estrategia si tu objetivo es activar el metabolismo a primera hora. Pero también tiene su parte gris, y aquí entran las propiedades del té matcha que conviene tener en cuenta cuando hay cierta sensibilidad gástrica.

Té matcha en ayunas: contraindicaciones que debes conocer
Si te has acostumbrado a tomar el matcha como lo primero que entra en tu cuerpo cada mañana, te interesa leer este apartado. El matcha es bastante potente desde el punto de vista digestivo, y consumirlo sin nada en el estómago puede traer algunos efectos no demasiado agradables: acidez, sensación de ardor, náuseas leves o esa molestia rara que te deja con el día empezado y el estómago revuelto.
¿Por qué pasa esto? Pues porque las catequinas, además de ser muy beneficiosas, estimulan la producción de ácido gástrico. Si encima tu estómago está vacío, ese ácido no tiene nada que digerir y acaba irritando las paredes. A esto se le suma el efecto astringente del té y la dosis de cafeína, que también juega su papel. Si tienes problemas digestivos previos, gastritis o reflujo, las contraindicaciones del matcha en ayunas se acentúan.
La solución no es complicada: en lugar de tomarlo sin nada más, acompáñalo con algo ligero. Una tostada, un par de frutos secos, un yogur o un trozo de fruta son suficientes para que tu estómago no se sienta agredido y para que sigas aprovechando todos sus beneficios. En Matchaflix siempre recomendamos esta opción a quien empieza, porque la experiencia mejora una barbaridad y evitas malos ratos.

¿Quiénes no deben tomar té matcha?
Pasemos a la parte menos amable, porque hablar de las contraindicaciones del té matcha sin esquivar el tema es ser honesto contigo. No es un producto para todo el mundo, y hay ciertos perfiles que deberían evitarlo o, como mínimo, consultarlo antes con un profesional.
Personas embarazadas
Las personas embarazadas o en periodo de lactancia entran en este grupo. El motivo principal es la cafeína, que atraviesa la placenta y pasa también a la leche materna, y aunque una taza ocasional no suele ser un drama, lo prudente es limitar o eliminar el consumo durante estas etapas.
Personas con enfermedades del corazón
Si tienes problemas de tensión alta, palpitaciones o algún trastorno del ritmo cardiaco, el matcha puede no ser tu mejor compañero. La cafeína puede agravar estos síntomas, y aunque la L-teanina suaviza el efecto, no lo neutraliza por completo. Lo mismo ocurre con personas que sufren insomnio crónico, que harían bien en evitarlo al menos a partir de media tarde, o directamente sustituirlo por otra bebida si son muy sensibles.
Personas con enfermedades del hígado
Las personas con problemas hepáticos o renales tampoco son el público ideal del matcha. Las altas concentraciones de catequinas, en dosis exageradas, pueden suponer una carga adicional para estos órganos. Y si tomas medicación, especialmente anticoagulantes, fármacos para la tensión, antidepresivos o tratamientos para la tiroides, lo más sensato es preguntar a tu médico, porque algunos compuestos del té verde pueden interferir.
Personas con hierro bajo
Otro grupo a tener en cuenta son las personas con anemia o tendencia a tener el hierro bajo. Las catequinas, además de todo lo bueno que hacen, dificultan la absorción del hierro de origen vegetal. La solución es no tomarlo con las comidas principales, sino dejar al menos una o dos horas entre tu plato y tu taza de matcha.
¿Cuándo se empiezan a notar los efectos del té matcha?
Aquí depende mucho de qué tipo de efectos estés esperando. Si hablamos de la sensación inmediata, la energía y la claridad mental aparecen entre 20 y 40 minutos después de tomarlo, y se prolongan durante varias horas, mucho más que las de un café. Esa es la primera "victoria" que vas a notar, casi desde el primer día.
Los efectos que tardan un poco más, los que tienen que ver con el bienestar general, la piel, la digestión o la mejora del rendimiento físico, suelen empezar a percibirse a partir de las dos o tres semanas de consumo constante. No es magia y no aparecen de un día para otro, pero si mantienes el hábito de una taza al día, los cambios son tangibles. Para los efectos antioxidantes profundos, los que actúan a largo plazo sobre la salud cardiovascular o el envejecimiento celular, hablamos de meses o incluso años de consumo regular, porque son procesos lentos y acumulativos.
La paciencia aquí es clave. El matcha no es un chute, es una rutina. Y como toda rutina saludable, premia a quien la mantiene en el tiempo. Si lo pruebas durante una semana y esperas resultados espectaculares, vas a salir frustrado. Si lo incorporas como costumbre y dejas que haga su trabajo en segundo plano, vas a notarlo de verdad.
Esperamos que ahora tengas una idea bastante clara de qué te puede aportar este té y de dónde están sus límites. Como cualquier producto natural, lo importante es escuchar a tu cuerpo, no excederse y ajustarlo a tus circunstancias. Si tienes dudas concretas sobre cómo incorporarlo a tu rutina, en Matchaflix estamos para ayudarte a elegir el matcha que mejor encaja contigo.



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